Tutela de los menores y las personas vulnerables

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PROTOCOLO PARA LA TUTELA DE LOS MENORES Y LAS PERSONAS VULNERABLES
EN LA VIDA INTERNA Y EN LAS ACTIVIDADES DE APOSTOLADO

La Asociación Via Pacis hace suyo el compromiso de prevenir los abusos de poder, de conciencia y sexuales, tanto entre sus propios miembros, como en beneficio de los que se dedican al apostolado. Para tal fin, se ha constituido adecuadamente una oficina, formada por personas competentes y adecuadamente preparadas.
1. Tutela de la vida interna de la Asociación Via Pacis
La Asociación Via Pacis, siempre promueve itinerarios de formación que apuntan al desarrollo integral de la persona, teniendo atención para que el proceso de madurez espiritual vaya al mismo ritmo del proceso global de la persona. Esto implica, en particular, un camino para reexaminar e integrar las «heridas» de la vida, que, si no se reconocen y pacifican, amenazan con condicionar fuertemente la libertad relacional, sobre todo en el ámbito afectivo y familiar.
La Asociación, además de proveer un servicio de acompañamiento a la persona, a través del cual,
cada miembro puede ser acompañado y apoyado en su propio recorrido humano y espiritual, exhorta a qué «ninguno camine solo», en la óptica de confrontarse continuamente con otros, buscando custodiar la persona y su propio equilibrio psico-espiritual. Con el fin de prevenir abusos de conciencia, los que desarrollan el servicio de acompañamiento, evitarán actuar con presiones indebidas sobre las elecciones-decisiones de la persona acompañada, y se confrontarán con un supervisor, teniendo cuidado de garantizar la debida reserva.
Desde los inicios de la Asociación, el respeto por el otro y el dominio de sí mismo, son aspectos sobre los que se fundamenta y se plasma la formación de los miembros, teniendo el cuidado de transmitirles que el valor de la libertad del otro, es un principio fundamental que hay que custodiar sobre cualquier otra cosa.
La Asociación vigila, de manera que quién ejerce la autoridad, la viva como servicio para sostener y animar a los miembros a responder a la llamada evangélica, en el respeto de las particularidades y la libertad de cada uno. Consideramos que es necesaria la separación entre roles-responsabilidades de gobierno y el servicio de acompañamiento en el ámbito de la conciencia.
En el camino de formación a la alianza celibataria, al final del cual el candidato elige el celibato por el Reino como estado de vida, se afronta de manera específica, el argumento de la pedofilia y de las posibles desviaciones que pueden condicionar una libre elección en el campo afectivo.
2. Tutela de las actividades con menores de edad o personas vulnerable al interior de la Asociación en el ámbito de las actividades que mucho más que otras, implican encuentros y relaciones estrechas con menores y otras personas particularmente vulnerables (situaciones de discapacidad-fragilidad y problemáticas de salud mental), los responsables y todos aquellos, que, a diferente título, están llamados a desarrollar un servicio al respeto son formados adecuadamente a través de procesos dirigidos, a desarrollar la prudencia, la vigilancia y el pudor.
Para cada una de las actividades propuestas, está prevista una adecuada inscripción, suscrita por los padres o quienes tienen la potestad de padres-cuidadores según las normas del País donde las actividades se desarrollen, conteniendo además un consentimiento informado para que la actividad pueda ser realizada, incluyendo una autorización para el manejo de los datos e información, así como un consentimiento para el empleo de imágenes en los instrumentos de información y divulgación con los que se cuenta (revista, sitio web, redes sociales). Acerca de estos últimos, a los encargados de la publicación de las imágenes, se les instruye, para que las mismas siempre sean orientadas y marcadas al respeto del honor y el decoro de las personas representadas, teniendo cuidado de tutelar ante todo la dignidad de los menores retratos.
En las actividades que se ofrecen a los menores, además está previsto, que siempre haya animadores en un número proporcional a los participantes, de manera que
se pueda garantizar una vigilancia constante y efectiva, evitando al mismo tiempo, situaciones potencialmente «de riesgo», entre las cuales, por ejemplo, el caso en el que un
menor pueda encontrarse solo con un animador. Una atención particular se les da a las actividades que prevén el alojamiento, teniendo la atención y cuidado de predisponer lugares separados con base en el sexo de los menores, con la presencia de adultos del mismo sexo.
A los animadores se les dan indicaciones claras acerca del comportamiento que deben asumir con respecto a los menores confiados, con una atención y un cuidado a
detalles tales como las modalidades de contacto físico y de manifestaciones de cariño, de manera que las mismas siempre estén marcadas por la prudencia y el respeto de la
persona.

3 Así mismo, con el objetivo de transmitir la belleza y la riqueza del don de la sexualidad y de la afectividad, la Asociación prepara y organiza cursos dirigidos a la
formación en la afectividad, en los cuál se pueden también tratar aspectos sexuales, siempre en una óptica de integración y armonía con los demás aspectos de la persona,
evitando desligarlos de su correcto contexto.
La formación de los animadores contempla, además, una atención y una sensibilidad a detalles para identificar en los menores eventuales señales de malestar y de
molestia, de naturaleza psicológica y conductual, las cuales pueden plantear dudas acerca de la presencia de posibles situaciones de riesgo. En particular, ha sido difundida desde hace tiempo la norma de una confrontación-dialogo permanentes entre los miembros que ejercen profesiones sanitarias y expertos en las ciencias psicológicas, educativas, jurídicas y canónicas, en la óptica de una visión compartida, sobre las situaciones que necesitan mayor atención, de manera
que se pueda tener el cuadro más exhaustivo y completo posible.
En el caso en el que esto no fuera suficiente, los responsables de la Asociación, están llamados a vigilar y a dirigirse a personal externo competente en la materia.
3. Tutela en las actividades de apostolado de la Asociación
La Asociación Via Pacis, operando en diversos Países del mundo, tiene el cuidado de respetar la diversidad de culturas locales, adecuándose -donde sea posible y donde esto
no contraste con el bien del menor-a la normativa específica en materia prevista de cada nación respecto a la tutela de los menores.
Al respeto, se tendrá el cuidado para que todos los sujetos, que, en razón de las responsabilidades confiadas, tengan que ver en sus actuaciones con menores de edad
sean seleccionados y formados adecuadamente.
Los miembros están llamados, además, a seguir las indicaciones eventualmente establecidas por la Conferencia episcopal competente, tanto respecto a la idoneidad en la
elección de los miembros delegados al desarrollo de un apostolado específico respecto a menores y personas vulnerables, como también en la continua verificación de la
permanencia de los requisitos establecidos para dicho fin, así como, predisponer instrumentos de formación continuos para implementar y consolidar las competencias
humanas, psicológicas y pedagógicas al respeto.
4. Vías de recurso y de denuncia
En el organigrama de la Asociación está constituida una oficina para la tutela de los menores y las personas vulnerables, compuesto por tres miembros efectivos de la
Asociación:
un médico, preferiblemente con competencias de Psicología o/y de Sexología;
un acompañante con un equilibrio probado y con adecuada formación teológica;
un psicólogo y/o un psiquiatra y/o un consejero.

Los miembros de la Asociación están informados que tal oficina es la referencia para todas las actividades de prevención, formación y denuncia en tema de abusos. La
oficina proveerá directamente o a través de personas encargadas en los diversos Países en los que opera la Asociación-a la escucha de las señalaciones-denuncias, en el respeto de la debida confidencialidad de todas las partes implicadas. La oficina procederá a comunicar contemporáneamente la señalación-denuncia al Presidente de la Asociación. El trabajo de investigación y denuncia a las autoridades eclesiásticas será desarrollado en estrecha colaboración con la oficina de la Diócesis en la cual se presentó el abuso, con la salvedad de la obligación de denunciar actitudes criminales a la autoridad civil competente.
En el caso de comprobarse eventuales abusos, la Asociación dispondrá asumir las medidas adecuadas respecto al abusador, tendiendo, en particular, a evitar situaciones
que puedan favorecer el riesgo de reiteración de los abusos. En presencia de graves indicios, se podrá, además proceder, en vía cautelar, a la suspensión del imputado de los servicios asignados.
A la persona acusada se le tendrá que garantizar la posibilidad de defenderse, teniendo cuidado de tutelar la buena fama.
La Asociación se hará cargo, desde el punto de vista pastoral, de las personas víctimas de abusos verificados, como incluso de los eventuales miembros respecto a los se les haya sido verificado un comportamiento abusante.